Menos paro, menos salarios, menos empleo de calidad…

por | 2 abril 2014

indignarse

El Gobierno cuenta por victorias sus propios fracasos; y lo peor es que con mensajes engañosos convence a muchos,  que no se paran a pensar donde está la trampa. La última es el descenso del paro en el mes de marzo, al que se une el aumento de contrataciones en la seguridad social. Lo que no se nos dice es cuantos parados decidieron darse de baja en dicho mes al perder toda esperanza de encontrar trabajo, ni el número de españoles que han emigrado, ni los salarios que perciben los nuevos contratados, ni cuantos contratos nuevos lo son a tiempo parcial, o por  días, o incluso por horas, que los hay y cada vez son más frecuentes. Lo cierto es que en la calle ese optimismo que se nos pretende vender suena a hueco, y no se palpa que las cosas vayan a mejor.

Eso sí, suben los beneficios de los bancos y de las grandes empresas, que es al fin y al cabo el objetivo principal de nuestros gobernantes. Y se juega todo a una carta para prometer una mejora en nuestra economía, que no es otra que el aumento de las exportaciones, que no dependen de nosotros, sino de que a los países que vendemos les vaya mejor, por lo que no tenemos autonomía ni capacidad para crecer  por nosotros mismos, lo que nos coloca en una situación de dependencia.

El embuste forma parte del lenguaje de nuestros actuales gobernantes, que se han convertido en auténticos artistas del engaño y en inventores de un lenguaje en el que, a base de eufemismos,  la falacia adquiere un especial protagonismo. Y es que desde que a los recortes se le ha dado en llamar reformas, todo es una pura trampa. La última, la cacareada oferta de empleo público convocando 950 nuevas plazas para funcionarios a nivel nacional, es decir nada,  al tocar a unos 20 empleos por provincia. Lo que nos ocultan es que serán muchísimos más los que se jubilen durante el próximo año, y cuando acabe el 2014 habrá menos funcionarios que en el 2013, ya que la promoción interna no computa a efectos de más puestos de trabajo.

No cabe duda de que superaremos, como siempre ocurre, la crisis económica: pero saldremos de ella, más pobres y con mayores diferencias sociales. ¿Esa es nuestra aspiración final?. Yo no me conformo, ¿y tú?. No nos dejemos manipular por más tiempo; indignarse puede ser una buena terapia para exteriorizar nuestro malestar, y oportunidades para expresarlo no nos faltan, solo hay que aprovecharlas.

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