Como alcalde fue capaz de endeudar Madrid en 7.000 millones de euros; y ahora, como Ministro de Justicia, ha logrado instaurar una justicia para ricos y otra justicia para pobres, gracias a la Ley de Tasas, que mañana entra en vigor, poniendo de acuerdo -y en su contra- a todo el mundo judicial, incluyendo a los jueces progresistas y conservadores. La norma legal aprobada en todo un dislate, vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva, fomentará la inseguridad jurídica al imponer un precio prohibitivo a los recursos de apelación, y solo tiene animo recaudatorio. Gallardón es todo un fiasco político.