¿Apoyo al gobierno? ¿A cualquier precio?

por | 4 junio 2012

En los últimos días se han escuchado voces de personajes públicos que, alarmados por la extrema situación que sufrimos en materia económica, abogan por la unidad de todos frente a la crisis y piden un apoyo incondicional al gobierno, sin importarnos lo que haga. Así lo ha insinuado recientemente el expresidente del gobierno Felipe González, y el mismísimo  Miguel Angel Fernández Ordoñez, Presidente del Banco de España, al que le impiden hablar en público, aconseja apoyar al gobierno aunque se equivoque, para transmitir a Europa un mensaje de unidad interna, aunque sea ficticia.

No estoy de acuerdo en que esa táctica sea beneficiosa, es más pienso que con ella estamos cavando nuestra tumba, y cuanto más nos hundamos más tiempo y trabajo nos costará salir de la crisis. Rajoy está en el limbo, el gobierno ha perdido el norte y la incapacidad de sus miembros ya se ha puesto en evidencia, y el PP no es de fiar y no tiene ninguna intención de ceder en nada para lograr consensos. En esta situación aliarse y apoyar al peor enemigo del sentido común es pactar con el diablo, algo a lo que ni los ateos están dispuestos a hacer.

No debemos olvidar que cuando en el año 2010 se agudizó la crisis económica el lema de la derecha era el de “cuanto peor mejor«, y el PP se lanzaba un día si y otro también a la yugular  de Zapatero; e incluso el propio Montoro llegó a  firmar: “que se hunda España, que nosotros la salvaremos«.

Bankia se ha convertido en el principal  problema del país, y ahora ya sabemos que es la gran mentira de la derecha. Formada principalmente por la fusión de  Bancaja y Caja Madrid, dos cajas controladas al cien por cien por el PP, Bankia salió a bolsa con el apoyo entusiasta de Rodrigo Rato, quien fuera nombrado presidente con el  apoyo de Rajoy, después de haber ganado  una encarnizada batalla política  a Esperanza Aguirre por  el control de Caja Madrid; por lo que pretender ahora echar la culpa de todo al Banco de España es toda una osadía.

En Febrero pasado Rato anunciaba que Bankia había tenido más de 41 millones de ganancia. Ahora sabemos que realmente ha tenido una pérdidas de más de 3318 millones de euros; parece que las cuentas estaban maquilladas, es decir manipuladas,  por lo que estamos ante una  situación  engañosa y fraudulenta perfectamente tipificada en el Código Penal,  aunque ni el gobierno ni el fiscal tienen intención de descubrir  a sus autores, lo que convierte a Rajoy en encubridor de un presunto delito económico.

Si el gobierno necesita ayuda, que la pida, pero primero es necesario investigar a fondo en el Congreso y en los juzgados lo ocurrido en Bankia, y exigir responsabilidades políticas y penales a sus autores. Y cuando sepamos toda la verdad hablaremos de unidad y apoyo al gobierno, y no antes.

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