La médica-alcaldesa de Gijón

por | 22 agosto 2011

Cuando se ejerce un cargo público con dedicación exclusiva, resulta ilegal  desarrollar una actividad privada, aunque sea sin compensación económica; y solamente es posible compatibilizar ambas labores si existe una expresa autorización, que solamente puede conceder por mayoría el pleno de la corporación municipal. Por ello la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón,  al no gozar de tal consentimiento, se ha situado en una posición manifiestamente ilegal por mantener el ejercicio de la medicina a nivel privado.
La noticia ha saltado a los medios de comunicación mediante una entrevista minuciosamente preparada por el diario El Comercio, vendiendo la imagen de una alcaldesa que generosamente, y sin beneficio alguno, continuaba  entrando en el quirófano en sus horas de asueto: y se nos dice que al desarrollar su trabajo para mutuas privadas donará sus ingresos a una sociedad benéfica, que no especifica. Pero la realidad es la de que al  extenderse el rumor de que a hurtadillas, y en coche oficial, continuaba acudiendo a la misma clínica en donde había desarrollado la medicina privada, ante el escándalo que iba a provocar una situación taln irregular  decidió adelantarse a la denuncia pública transmitiendo una imagen idílica de su «altruismo», que muy pocos se creen.
En las últimas horas algunos dirigentes de Foro Asturias, encabezados por Isidro Martínez Oblanca, han salido en tromba en defensa de Carmen Moriyón, justificando su ilegalidad como una nueva manera de hacer política, e insultando a quienes critican que siga entrando en el quirófano  por entender que en sus horas libres puede hacer lo que quiera. Ya se han olvidado de que Alvarez-Cascos prometió que iban a trabajar a tres turnos para solucionar los problemas de los asturianos.
Personalmente me parece intolerable que quien representa y gestiona los intereses de una ciudad de más de 300.000 habitantes compatibilice su cargo público con una actividad privada y bien remunerada. La alcaldesa no tiene horario, y su dedicación exclusiva a la ciudad le obliga a dedicar todo su tiempo a Gijón y a los gijoneses. Es muy posible que a Carmen Moriyón, cuando decidió presentarse, no le pasó por la cabeza la idea de que iba a ser elegida alcaldesa, pero si su utopía se convirtió en realidad debe de decidir ahora su dedicación para los próximos cuatro años; y si económicamente no le resulta rentable ocupar la alcaldía se impone su inmediata renuncia.
Cada día que pasa seguimos echando de menos a nuestra querida Paz Fernández Felgueroso, que renunció a su actividad privada de abogada por lo público, y aun le faltaba tiempo  para ocuparse de los intereses de Gijón,  a pesar de que  dedicaba a su trabajo no  menos de 14 horas al día.
Señora Moriyón  ¿Cuándo dimite? Los gijoneses no nos merecemos su irregular comportamiento.

Share