Recuperando a un vencejo

por | 10 julio 2011

Mientras González Pons no hacía más que decir sandeces, como siempre, y algunos palmeros le reían sus gracias, un servidor se dedicaba a algo más productivo e interesante: dar de comer a una cría de vencejo que había caído del nido, y que me encontré en el patio de mi segunda residencia (Dueñas). Pese a que es un pájaro que no puede vivir en cautiverio, al verme obligado a regresar, tenía dos opciones: dejarlo morirse o traerlo a Asturias para tratar de recuperarlo (está un poco triste y es muy difícil convencerle para que coma); y obviamente opté por la segunda. De modo que ya está en Gijón, en una amplia caja de cartón.

Los vencejos son pajaros sorprendentes: pasan la mayor parte de su vida en el aire;  y comen, duermen y copulan volando. Únicamente se posan para poner los huevos, incubarlos y criar a sus polluelos. Permanecen en vuelo ininterrumpido durante nueve meses del año. El problema es que se alimentan de minúsculos insectos voladores que atrapan con su amplio pico que mantienen constantemente abierto al volar, por lo que me costará encontrarle el alimento adecuado.

Intentaré recuperarlo para llevarlo en unos días de nuevo a Dueñas, y comprobar si me sorprende con su primer vuelo.

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