Se llama Pedro Padrones García, regenta una tienda-frutería en la calle Antonio Monedero de Dueñas (Palencia), es concejal del PP y, como viene siendo habitual cada cuatro años, se presenta de nuevo como número tres para las próximas elecciones del 22 de mayo. Presume de ser de derechas, y lo demuestra durante la campaña electoral convirtiendo su escaparate en una valla publicitaria de su partido. Acostumbra a utilizar el «casi» para casi todo («casi todo esta bueno», «aquí casi todo es barato»…) como una manera de no decir toda la verdad, pero se le disculpa ya que todos mentimos en alguna ocasión, aunque unos más que otros.
En los pueblos pequeños, en donde la vida transita incluso a menos de 110 kilómetros por hora, el ritmo de la política y de los políticos es distinto y más próximo a los ciudadanos, y la concordia y el buen rollo parece reinar entre los representantes públicos de uno y otro signo; lo que no ocurre en las grandes ciudades, en las que las descalificaciones, los enfrentamientos personales y las mutuas acusaciones -en muchas ocasiones infundadas- parecen formar parte indisoluble del día a día de la política municipal.
Aquí, en Dueñas, en donde suelo pasar los fines de semana cuando llega el buen tiempo, gobierna actualmente el PSOE, aunque la incertidumbre sobre los resultados electorales es habitual cada cuatro años ya que en intención de voto parece existir siempre un empate técnico. Aquí, y en los miles de pueblos de escasa población ubicados en nuestro país, estos días no se habla de política nacional; saben que eso toca para dentro de un año, y ahora les preocupan exclusivamente los problemas de su municipio.
Dentro una semana nuestro deber es acudir a las urnas, sabiendo a quienes votamos y por qué, sin dejarnos influir por los mensajes de enfrentamiento que escuchamos a diario. La vida no es tan complicada, y ahora lo que nos jugamos es lo mas cercano; no nos dejemos engañar.