A la cárcel siempre van los mismos

por | 14 enero 2010

Cuando visionaba la noticia de que los presos de Soto del Real podrían disfrutar de una zarzuela en la víspera de Navidad, tras observar los rostros de los «agraciados», no pude menos que pensar que a la cárcel siempre van los mismos, los pobres desgraciados y marginados que no han tenido la suerte de disfrutar de riqueza y una buena posición social. En mi primera etapa profesional fueron numerosas las causas penales en las que intervine, y no era extraño comprobar que detrás de un delincuente había una historia familiar trágica y dramática de marginación. Pero la sociedad es insensible a estas situaciones, y  los ciudadanos «de bien» están encantados con la privación de libertad que sufren quienes aparentemente les son molestos.

Obviamente no se puede generalizar, pero los poderosos en pocas ocasiones se asoman tras una reja, y por un motivo u otro evitan ser condenados o cumplir sus penas privativas de libertad. Delincuentes de traje y corbata los hay, a miles, en nuestro país; pero muy pocos son perseguidos o descubiertos, campan por sus fueros con absoluta impunidad, y en muchos casos ocupan cargos políticos o son ejecutivos  de importantes empresas. El sistema les protege.

Si robas en un supermercado para  comer forzando la puerta de entrada, es muy posible que no te libres de una condena de cárcel, que cumplirás. Pero si te apropias de millones de euros del Liceo de Barcelona, es más que probable que puedas sonreir en los pasillos del Juzgado por quedar en libertad, y muy posible que te libres de cumplir la condena; y seguirás siendo un señor respetado e influyente disfrutando con el dinero de los demás.

Esporádicamente aparece un importante que molesta (como fue el caso puntual de Mario Conde), y en un gesto de autoridad el sistema le persigue implacablemente, y le condena con una sentencia ejemplarizante; es una manera de que todos se sientan bien para demostrar que la justicia es igual para todos, aunque sea  una mentira histórica difícil de enmendar.

Por cierto el Juez Pedraz ha tardado 24 horas en denegar la admisión a trámite de la denuncia presentada por asociaciones de afectados por Air Comet, y respaldada por el Fiscal,  frente a los responsables de dicha empresa, entre los que se encuentra el Presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. Tal parece que al Sr. Pedraz le han de dar el trabajo hecho, sin que los indicios iniciales de una presunta estafa sean suficientes para  acordar una investigación judicial dentro del período de instrucción.

En este país es compatible conducir un Ferrari y dejar de pagar la nómina a cientos de trabajadores, sin que pase nada. Así nos va, manteniendo la impunidad de los poderosos y persiguiendo a los más débiles. Por cierto Gerardo Díaz Ferrán aún no ha presentado su dimisión, aunque se hubiese publicado la noticia el pasado 28 de diciembre, día los santos inocentes, y continúa ocupando la presidencia de la CEOE. Su desfachatez es difícil de superar.

Share