ELECCIONES 2008: Discriminación, xenofobia, racismo y… ¿después qué, Sr. Rajoy?

por | 12 febrero 2008

La historia de la humanidad es una lucha constante entre buenos y malos, vencedores y vencidos, ricos y pobres, marginadores y marginados, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Desde siempre los más poderosos han invadido los países más pobres y, sin permitirles prosperar, los han expoliado y saqueado, para después abandonarlos a su suerte. No es nada nuevo, ha pasado, sucede en la actualidad, y seguirá ocurriendo.

La actual prosperidad económica de nuestro país, que nos sitúa en posición dominante, ha favorecido el fenómeno de la inmigración; y quienes no aceptan que el mundo es de todos, y que todos tenemos los mismos derechos para vivir y prosperar en condiciones de igualdad, despiertan sus bajezas morales para fomentar el racismo, la xenofobia y la discriminación.

En Francia el fenómeno de la inmigración, como recurso para captar votos, lo ha explotado en especial el Frente Nacional, el partido de extrema derecha de Jean-Marie Le Pen. Y el actual presidente francés Nicolás Sarkozy, que representa al centro-derecha francés, se ha visto obligado a proponer una política ultraconservadora para afrontar la emigración, y evitar el crecimiento de la ultraderecha.

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Pero en España no existe un partido de extrema derecha, al haberse integrado en el PP los ultraconservadores, quienes actualmente dominan y controlan al principal partido de la oposición. Y en una situación desesperada, conscientes de las escasas posibilidades de obtener una victoria en las próximas elecciones generales, han decidido introducir en su programa electoral el fenómeno de la inmigración, proponiendo, en una camino de difícil retorno, medidas discriminatorias y xenófobas con tintes racistas, con el objetivo de obtener un puñado de votos, a costa de perder la dignidad como personas.

La primera propuesta-ocurrencia anunciada por Rajoy ha consistido en prometer que, si llega al gobierno, propondrá que los emigrantes firmen un «contrato de integración», en el que deberán comprometerse a respetar nuestra costumbres; sin darse cuenta que lo único que deben de respetar es nuestra Constitución y nuestras leyes, con los mismos derechos y obligaciones que el resto de los españoles. La propuesta efectuada es claramente xenófoba y discriminatoria; y si teníamos alguna duda ya se ha encargado Arias Cañete de aclararnos, con unas afirmaciones claramente discriminatorias e insultantes.

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Pero cuando pensábamos que iban a tratar de medir sus palabras, para no seguir ofendiendo a los cuatro millones de emigrantes que viven en España, pagan sus impuestos y cotizan a la Seguridad Social, surge la indecente propuesta en boca del ahijado de Fabra, Juan Costa, proponiendo el «visado por puntos», con la finalidad de que los extranjeros sean clasificados por su origen y formación para poder tener derecho a vivir en nuestro país. Quizás ya no necesitamos más mano de obra barata, al tener suficientes emigrantes sin preparación para que hagan los trabajos que los españoles no queremos realizar.

Se empieza por obligar a los inmigrantes a firmar un «contrato de integración», pasamos a ordenarlos por puntos en razón a su origen y preparación, y a buen seguro acabaremos marcando su ropa para distinguirlos. A Hitler le fue muy bien.

(ls historietas gráficas, publicadas en PÚBLICO, pertenecen a Manel Fontdevila).

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